Cristina Fernández de Kirchner. Este es el nombre de la mujer que va a estar al frente del ejecutivo nacional a partir del 10 de Diciembre del corriente año. Se supone que la candidata que representó al oficialismo obtuvo el 44,9% del total de los sufragios emitidos el domingo 28 de octubre.Digo se supone porque hoy se dieron a conocer datos del escrutinio provisional que certifican que en estas elecciones en provincias como Tucumán, Buenos Aires y Santa Fe existieron diferencias entre la cantidad de votantes que estaban habilitados para votar y los sufragios registrados.
No voy a profundizar sobre las denuncias de fraude, ni sobre el empleo de mecanismos de clientelismo político ni mucho menos sobre lo absurdo que es denominar democrático a un acto en el cual se violan la mayoría de las leyes que lo amparan. Todo esto tanto del lado del oficialismo como de la fragmentada oposición.
La única certeza que nos quedó una vez finalizado el recuento de votos, es que nadie puede poner en duda la victoria de la Primera Dama. Recordemos que le sacó una diferencia mayor de 20 puntos a quien se ubicó en segundo lugar (la candidata de la Coalición Cívica, Elisa Carrio). Podemos afirmar que el hecho de haber doblado la cantidad de votos que Néstor Kirchner había recibido en las presidenciales del año 2003 (cuando quedo 2º detrás de Menem con el 22 % del total de los votos emitidos) le otorga un grado de legitimidad que puede representar un arma de doble filo.
Ahora bien, Cristina ganó ¿Y ahora que? ¿Que es lo que viene?
En primer lugar, como respuesta a estas preguntas, vamos a decir que Julio de Vido y Nilda Garré no formaran parte del gabinete de Cristina; esto motivado por las denuncias de corrupción a las que se vieron sujetos. Del actual gabinete sólo permanecerían en sus cargos Alberto Fernández, Alicia Kirchner, Jorge Taiana y el flamante ministro de Economía, Miguel Peirano. La cartera de Salud sería ocupada por Graciela Ocaña, en detrimento del actual Ministro de Salud Gines Gonzáles García cuyo futuro político aun está por definirse. Obviamente el presidente saliente, Néstor kirchner, no se va a quedar fuera de la administración de su señora esposa. Si bien mantendría un perfil bajo, él seria el ideólogo del paquete económico que se va a aplicar desde finales del 2007 hasta el 2011.
Durante la campaña electoral Cristina hizo hincapié en la necesidad de profundizar los procesos de cambio que se habían impulsado durante la administración Kirchner-Scioli. Esto se traduce, según la visión de la presidenta electa, en continuar desandando el camino que el ejecutivo siguió durante 4 años, pero esta vez hacerlo a paso firme.
Ahora bien, cuesta analizar cuales van a ser las políticas que se apliquen a partir de diciembre del 2007, puesto que sencillamente no se conocen. Si bien se dio a conocer un compendio de voluntades y de ideas, todavía el pueblo no sabe como se van a ejecutar. Y quizás ese sea el punto en el cual la futura administración Kirchner-Cobos si debería cambiar el rumbo.
Cabe preguntarse entonces si la continuidad del modelo actual es lo más beneficioso para el país. Una respuesta inmediata nos llevaría a efectivizar el ejercicio mental de comparar la Argentina de hoy, fruto del modelo actual, con la Argentina del 2001. Ante ese escenario la respuesta es obvia, CONTINUIDAD. Pero si esa continuidad va a traer consigo la idea de hegemonidad, de autoritarismo, de soberbia institucional y de oídos sordos a reclamos sociales, ahí si estaremos ante la necesidad inmediata de cambio no me refiero y no un mero cambio de actores, no, el cambio debería ir más lejos aun, lo que se debería cambiar sería el libreto.
Una forma de saber si este gobierno va a cambiar o va a continuar con la aplicación del modelo actual seria someter a la presidenta electa a cuestionarios libres de obsecuencia y de simplismos por parte de los colegas periodistas que tienen la posibilidad de llegar a entrevistar a Cristina Fernández. Entre otras cuestiones, para poder reconocer el rumbo de la futura administración K, CFK debería respondernos lo siguiente
¿Qué políticas va a aplicar para contener la inflación?
¿Va a admitir la manipulación de datos que está haciendo el INDEC?
¿Va a seguir gobernando con los superpoderes?
¿Qué políticas va aplicar para combatir la inseguridad?
¿Qué medidas concretas va a tomar frente a una eventual crisis energética producida por la futura ola de calor del próximo verano?
Estas son solo algunas de las cuestiones que al tener una respuesta por parte de Cristina nos permitirían conocer cual va a ser el camino que va a seguir la administración Kirchner-Cobos.
Pero lamentablemente es muy difícil que esto pase, y ante esta situación solo podemos hacer una presunción basada en lo que fueron los últimos gobiernos Peronistas. Y esa es que en el peronismo nada cambia, nada se diluye, nada altera el esquema, como mucho, una vez que se optó por un camino, al mismo se lo mantiene, sea bueno, o malo.
No voy a profundizar sobre las denuncias de fraude, ni sobre el empleo de mecanismos de clientelismo político ni mucho menos sobre lo absurdo que es denominar democrático a un acto en el cual se violan la mayoría de las leyes que lo amparan. Todo esto tanto del lado del oficialismo como de la fragmentada oposición.
La única certeza que nos quedó una vez finalizado el recuento de votos, es que nadie puede poner en duda la victoria de la Primera Dama. Recordemos que le sacó una diferencia mayor de 20 puntos a quien se ubicó en segundo lugar (la candidata de la Coalición Cívica, Elisa Carrio). Podemos afirmar que el hecho de haber doblado la cantidad de votos que Néstor Kirchner había recibido en las presidenciales del año 2003 (cuando quedo 2º detrás de Menem con el 22 % del total de los votos emitidos) le otorga un grado de legitimidad que puede representar un arma de doble filo.
Ahora bien, Cristina ganó ¿Y ahora que? ¿Que es lo que viene?
En primer lugar, como respuesta a estas preguntas, vamos a decir que Julio de Vido y Nilda Garré no formaran parte del gabinete de Cristina; esto motivado por las denuncias de corrupción a las que se vieron sujetos. Del actual gabinete sólo permanecerían en sus cargos Alberto Fernández, Alicia Kirchner, Jorge Taiana y el flamante ministro de Economía, Miguel Peirano. La cartera de Salud sería ocupada por Graciela Ocaña, en detrimento del actual Ministro de Salud Gines Gonzáles García cuyo futuro político aun está por definirse. Obviamente el presidente saliente, Néstor kirchner, no se va a quedar fuera de la administración de su señora esposa. Si bien mantendría un perfil bajo, él seria el ideólogo del paquete económico que se va a aplicar desde finales del 2007 hasta el 2011.
Durante la campaña electoral Cristina hizo hincapié en la necesidad de profundizar los procesos de cambio que se habían impulsado durante la administración Kirchner-Scioli. Esto se traduce, según la visión de la presidenta electa, en continuar desandando el camino que el ejecutivo siguió durante 4 años, pero esta vez hacerlo a paso firme.
Ahora bien, cuesta analizar cuales van a ser las políticas que se apliquen a partir de diciembre del 2007, puesto que sencillamente no se conocen. Si bien se dio a conocer un compendio de voluntades y de ideas, todavía el pueblo no sabe como se van a ejecutar. Y quizás ese sea el punto en el cual la futura administración Kirchner-Cobos si debería cambiar el rumbo.
Cabe preguntarse entonces si la continuidad del modelo actual es lo más beneficioso para el país. Una respuesta inmediata nos llevaría a efectivizar el ejercicio mental de comparar la Argentina de hoy, fruto del modelo actual, con la Argentina del 2001. Ante ese escenario la respuesta es obvia, CONTINUIDAD. Pero si esa continuidad va a traer consigo la idea de hegemonidad, de autoritarismo, de soberbia institucional y de oídos sordos a reclamos sociales, ahí si estaremos ante la necesidad inmediata de cambio no me refiero y no un mero cambio de actores, no, el cambio debería ir más lejos aun, lo que se debería cambiar sería el libreto.
Una forma de saber si este gobierno va a cambiar o va a continuar con la aplicación del modelo actual seria someter a la presidenta electa a cuestionarios libres de obsecuencia y de simplismos por parte de los colegas periodistas que tienen la posibilidad de llegar a entrevistar a Cristina Fernández. Entre otras cuestiones, para poder reconocer el rumbo de la futura administración K, CFK debería respondernos lo siguiente
¿Qué políticas va a aplicar para contener la inflación?
¿Va a admitir la manipulación de datos que está haciendo el INDEC?
¿Va a seguir gobernando con los superpoderes?
¿Qué políticas va aplicar para combatir la inseguridad?
¿Qué medidas concretas va a tomar frente a una eventual crisis energética producida por la futura ola de calor del próximo verano?
Estas son solo algunas de las cuestiones que al tener una respuesta por parte de Cristina nos permitirían conocer cual va a ser el camino que va a seguir la administración Kirchner-Cobos.
Pero lamentablemente es muy difícil que esto pase, y ante esta situación solo podemos hacer una presunción basada en lo que fueron los últimos gobiernos Peronistas. Y esa es que en el peronismo nada cambia, nada se diluye, nada altera el esquema, como mucho, una vez que se optó por un camino, al mismo se lo mantiene, sea bueno, o malo.

