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18/10/2007

El camino fácil


En el transcurso de esta semana, en el país, se vivieron hechos que ponen el acento sobre el caos social imperante, el cual se manifiesta a lo largo de toda la geografía nacional. Estoy hablando de los episodios de inseguridad y violencia que se convirtieron, lamentablemente, en una constante, a punto tal que ya nadie se sorprende al escuchar el relato de los hechos de cómo fue asesinado un joven que tenia toda su vida por delante, y si esa cuestión pasa desapercibida, obviamente, para el común denominador de nuestra sociedad, los mecanismos socio- económicos que llevan a que un adolescente mate a un joven para efectivizar el hurto de un automóvil, bueno, eso directamente ni siquiera se considera.

Como ya se habrán dado cuenta amigos míos, en la columna de hoy vamos a realizar una visión critica de la inseguridad y de la violencia que esté enquistada en nuestro país, y voy a tratar de explicarles cual es, para mi, el error central en la ecuación social que se aplica al querer finiquitar con todo aquello referido justamente a la violencia, a los crímenes de odio y sobre todo a la inseguridad.

Para empezar vamos a decir que resulta muy difícil tener una visión desprendida de cualquier tipo de influencia mediática al hablar de estos temas, me refiero a que la inseguridad y la violencia, vistas como sensaciones, son altamente manipulables, por tanto, en fundamental que nos paremos desde la base que nos dan los hechos en si, y no como los medios reflejan esos hechos, muchas veces como si fueran un espejo con una distorsión casi absurda.
Así entonces es evidente que cualquier expresión de odio que nos conduzca a lastimar, herir, matar a otra persona, es repudiable. No existe justificativo valido para el hecho en si, el asesinato de un menor en manos de una persona adulta, por ejemplo, no puede, ni debe ser justificado. Ni siquiera veamos las leyes que rigen el marco penal y civil, simplemente, veamos las leyes naturales, estamos hablando de querer justificar el haberle quitado la vida a otra persona, y eso para mi, no es valido Ahora bien, nótese que dije que el hecho en si no se justifica bajo ningún punto, pero lo cierto amigos míos es que nadie persigue por mero placer (sin considerar aquí cuestiones que hagan a la alteración de la psiquis del individuo) el objetivo de ser considerado un asesino, un criminal, no es una condición inherente al ser humano. Entonces, ¿que es lo que nos conduce a estar como sociedad sujetos a hechos como los citados anteriormente?, pues bien, entra aquí la cuestión de no querer ver las realidades ajenas de aquellos que menos tienen. No vamos a ser hipócritas, en este país los delitos que cobran mayor resonancia son aquellos que tienen como actores principales a personas que se encuentran en una situación económica para nada positiva. Las víctimas, en su mayoría, son ciudadanos de clase media, trabajadores, que luchan día a día para llevar el pan a su casa. Aquí ya tenemos dos polos opuestos, y cada vez mas distanciados. El que comete el crimen no mide consecuencias, por los testimonios que uno recoge en la calle aquel que comete el delito no va a diferenciar niños de viejos, jóvenes de adultos, cualquiera es una potencial víctima, y lo peor es que no va a medir el método a emplear, cualquier mecanismo es valido para obtener el botín. Y repito el hecho no se justifica, pero si queremos entender que lleva a un criminal a ganarse ese mote tenemos que trasladarnos al marco socio económico del cual sale ese individuo. En lo personal vivo a una cuadra de uno de los asentamientos mas peligrosos del gran San Miguel de Tucumán, la llamada Villa Piolin y lamentablemente es demasiado fácil trazar una línea de vida de los jóvenes que viven en esta villa, en la niñez crecen viendo como su padre trabaja 12 horas por día montado en un carro lleno de basura, para poder aunque mas no sea asegurarle a sus hijos un plato de comida. Al crecer ese niño va a conocer a otro grupo de niños que viven en la misma situación que el, cuando llegan a cumplir 12 años es que ese grupo de niños va a ver con aversión el seguir los pasos de sus respectivos padres cuando saben que hay una vía mucho mas fácil, un camino mas simple en el cual lo único que corre un riesgo inesperado es la vida de los otros. El hecho, el crimen, no se justifica, pero si se quiere cambiar este marco se necesitan conocer los hechos en su totalidad.
Usted posiblemente pensara que: de cierta forma justificas al criminal diciendo que porque son pobres el hecho de elegir un camino fácil (el robo) es entendible. No, no estoy diciendo eso, voy a aclarar hasta el hartazgo que nadie puede justificar un crimen, sea de la magnitud que sea, y cuando digo crimen entiéndase por ejemplo un asesinato a sangre fría para robar un auto.
Sin embargo es probable que les siga molestando el hecho de que yo afirme que por las condiciones socio económicas es que el futuro criminal elige el camino fácil. Y es justamente aquí cuando uno empieza a entender el porque de esta situación. El camino fácil no solo lo elige el pibe chorro, el camino fácil también lo eligen aquellos que piden la pena de muerte, aquellos que piden que se baje la edad de imputabilidad, aquellos que piden penas mas duras, aquellos que piden que vuelva la mano dura, aquellos que sueñan con una especie de Ley del Talion (ojo por ojo diente por diente), o ellos o nosotros. En ultima instancia es mas grave aun que ciudadanos que tuvieron acceso a una educación respetable, a una formación universitaria, pidan que se imite los modelos existentes en algunos estados de Norteamérica como por ejemplo Texas, donde la pena de muerte esta permitida y donde las penas son realmente duras. Todo esto también es el camino fácil. Así las cosas parecieran ser que todos tenemos una predilección por el camino fácil, por lo tanto es muy difícil que algo vaya a cambiar. Uno entiende y respeta el dolor de los familiares de las victimas de la inseguridad, aunque lo cierto es que no podemos ni imaginarnos el dolor que sienten aquellos que ven como por algo material la vida de un familiar se termina. Repito otra vez jamás vamos a justificar estos hechos, pero lo cierto es que como sociedad tenemos que buscar una respuesta mucho mas elaborada a la cuestión de la inseguridad. Los criminales eligen el camino fácil, no porque no tengan otra opción, sino porque en la mayoría de los casos fueron educados para eso, las victimas muchas veces también optan por el camino fácil, y no porque no tengan otra opción, sino porque se responde al dolor inconmensurable que provoca la perdida de un ser querido. Lo ideal amigos míos seria responder al sentido común, e ignorar el camino fácil.

La inseguridad no va desaparecer como por arte de magia, es un camino largo y tedioso, un proceso complicado, pero si queremos motivar un cambio real en esta materia, es vital que transitemos por el camino mas difícil, el mas encumbrado, y de una vez por todas , todos, victimas y victimarios, ignoremos el camino facil