Tucumán, provincia de contrastes que se puden observar a medida que uno emprende su marcha por las calles de la capital. Lejos de atestiguar las imágenes de una provincia pujante que respeta su legado cultural histórico, uno día a día se sorprende cuando presencia el bizarro espectáculo que representan las imágenes de inseguridad, pobreza y alineación que no condicen con la supuesta idea de progreso que se trata de imponer desde el oficialismo.
A medida que uno se introduce en el corazón de Tucumán puede reconocer como propias de nuestra provincia postales como las enunciadas posteriormente y los comentarios que uno puede recoger de sus habitantes así lo confirman.
Ahora bien, digamos que la realidad de esta provincia no escapa a lo que es el común denominador de casi toda la geografía Argentina, pero , lo que llama la atención del caso tucumano, es la casi total ausencia de iniciativas civiles concretas para enfrentar los marcos situacionales que atentan contra la imagen del otrora Jardín de la Republica, asi las cosas pareciera ser que rememorar viejas épocas es la respuesta para las penurias del presente.
Cuando Bussi mandaba las cosas estaban mucho mejor, escuchar estas palabras de boca de algún que otro octogenario afectado por un exceso de nostalgia dictatorial no sorprende a nadie, porque después de todo esa línea de pensamiento pareciera ser cada vez mas popular entre ese rango generacional, pero oír hasta el hartazgo ese tipo de comentarios de parte de hombres y mujeres que fueron los jóvenes de la generación del 70 no hace otra cosa que sorprender a propios y a extraños, ante esta situación vale preguntarse si el pueblo tucumano realmente extraña la sensación de ser el bastión por excelencia del proceso dictatorial.
Según el último informe elaborado por el INDEC para analizar la tasa de desocupación en los aglomerados urbanos durante el primer trimestre de 2007 Tucumán ocupa el tercer lugar, con el 11,8 por ciento por debajo de Catamarca (14,2) y del Gran Buenos Aires (11,9), esto habla a las claras de una realidad ciertamente complicada para los habitantes de la provincia en lo que respecta a la materia laboral, por lo tanto en el transcurso de la semana mientras delineaba esta columna llegue a pensar que la lógica que lleva a gran parte de la población a pedir el regreso de la Belle Epoque Dictatorial se basa justamente en que durante la década del 70 los niveles de desocupación en San Miguel de Tucumán promediaban el 7%. Pero bien, inclusive considerando esta situación me resulto irrisorio aceptar la línea de pensamiento que tanta popularidad tiene en una parte de la población Tucumana, aunque reconozco que sufrí de un pequeño lapsus durante el cual temí que yo fuera el del error al considerar que la peor de las democracias es mejor que cualquier dictadura, y que esa idea era un mero simplismo que no se aplicaba a los tiempos actuales.
Afortunadamente gracias a la contundencia de la evidencia histórica y a una fervorosa confianza que me conduce a respetar los lineamientos democráticos pude eliminar hasta la más mínima presencia de indicios fascistoides
A medianoche se llevaba a 15 o 20 detenidos adentro del monte, donde previamente se hacian fosas de 3 por 5 metros y se los arrodillaba junto al pozo, con los ojos vendados. El encargado del operativo efectuaba el primer disparo, no había una voz de ejecución, el primer tiro era lo previsto para que los demás dispararan. Los cuerpos caían directamente al pozo. Sino morían por las balas, lo hacían por el fuego, porque las fosas se llenaban con cubiertas, leña y aceite quemado. Después de las ejecuciones se encendía una fogata
Estas palabras corresponden al ex Gendarme Omar Torres quien en una entrevista concedida a la revista Noticias la cual fue publicada el 9 de Julio de 1995 comentaba como bajo la orden de Bussi de procedía a la eliminación de los elementos subversivos.
Aprovechando las palabras de Omar Torres decidí salir a la búsqueda de algún partidario de los gobiernos militares para enfrentarlo con estos relatos. Si bien muchos fueron los que accedieron a dar su opinión sobre el porque seria beneficioso un resurgimiento de la ideología militar pocos se atrevían a continuar con la inquisitoria al verse enfrentados con la dura realidad y se limitaban a decir que era una guerra o el famoso Algo habrán hecho, ante esto mi temor se volvía realidad, el pensamiento Neandertal militarista esta presente en la sociedad Tucumana.
Lo que pasa es que vos estas formado en una facultad llena de zurdos. Ante esta ´´acusacion`` solo me limite a responder que mi idea no es la de elaborar un informe pro marxista y que para mi el comunismo funciona, pero solo en teoría.
Muchos encuentran el justificativo a las penurias que viven en materia de seguridad en la falta de control sobre las instituciones encargadas de cuidar al ciudadano, consideran que la corrupción esta a la orden del día en todos los estamentos y que hoy por hoy nadie puede decir que vive en una provincia SEGURA. Inclusive es fácil percibir cierto dejo de hartazgo en la mirada de los tucumanos quienes si bien son concientes de la situación que viven no estan dispuestos a hacer otra cosa que no sea soñar con la vuelta de las viejas glorias dictatoriales.
El dolor de ya no ser parece que ha calado hondo en gran parte de la población tucumana, muchos jóvenes y adultos comparten la idea de que en un pasado no muy lejano Tucumán vivia la mejor de sus épocas y que esas historias de crímenes de lesa humanidad no son otra cosa que fabulas marxistas..
Para terminar voy a citar otra extracto de la entrevista al ex gendarme Torres
..que como me sentía después de ver eso?, me sentía mal obviamente!, pasaba las noches sin pegar un ojo. No podía comer porque sentía repugnancia, el olor a sangre de los cuerpos quemados vivos me revolvía el estomago, Ojala y alguna vez se sepa todo lo que paso y ojala que no se repita no quiero que mis hijos terminen quemados en una fosa.


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